Gastronomía en Bogotá(Foto: Instituto Distrital de Turismo de Bogotá)

La oferta gastronómica en Bogotá se ha convertido en un atractivo turístico en sí mismo. El mapa del buen paladar se distribuye en varias áreas de la ciudad, como la Zona C, en el centro histórico; La zona M, en La Macarena; la Zona G en el sector financiero de la calle 72; la Zona T, del Parque de la 93, y en la zona colonial de Usaquén.

Rodeada de hoteles exclusivos, la Zona G se consolidó como uno de los polos de mayor crecimiento en los últimos años, con tendencias y un inconfundible sello gourmet. Se pueden encontrar restaurantes que ofrecen comida de mar; gastronomías china, española, americana, francesa, fusión, internacional, italiana y peruana.

Por su parte, la denominada Zona T (en el sector de la calle 82 con carrera 13) es un área de alta demanda por parte de residentes y visitantes, donde los nuevos restaurantes conviven con almacenes de diseñadores de moda y tiendas de artículos de marcas nacionales y extranjeras.

Con una ubicación estratégica, el Parque de la 93 fue recuperado en 1995. Está rodeado de áreas verdes, juegos infantiles, fuentes de agua y un entorno urbanístico que desde entonces se transformó en un agitado polo cultural. Todos los días circulan diversas expresiones musicales, teatro callejero y danzas, además de acciones educativas. También allí, los establecimientos gastronómicos están presentes con toda su diversidad.

Por último, la zona de Usaquén, que debe su nombre a los usaques, la comunidad originaria que habitó en la región antes de la conquista española. Uno de los mayores atractivos de esta zona son sus calles angostas, de suave inclinación y las casas de finales del siglo XIX y comienzos del XX, que cuentan con patios amplios, jardines floridos y fachadas pintadas de colores. Se puede visitar la Iglesia de Santa Bárbara de Usaquén, el Mercado de Pulgas de los sábados y los centros comerciales, entre ellos Santa Ana, en la Avenida Novena, uno de los más exclusivos de la ciudad. En los últimos años es establecieron en la zona locales de venta de antigüedades, tiendas de artesanías, restaurantes, bares y cafés.