El vendedor de arte Lawrence Salander se quedó con casi 88 millones de dólares dentro de una sofisticada estafa de inversión que engañó a figuras e instituciones como el tenista John McEnroe, el Bank of America, la fundación Lachaise o el actor Robert De Niro, que vio como la galería vendía varios cuadros de estilo abstracto pintados por su padre sin su permiso y encima no le pagaron las ventas a su patrimonio, perdiendo más de un millón de dólares.