¿Qué puede hacer un ayudante de camarero con Internet y un listado de las personas más ricas del mundo? Pues la respuesta es sencilla: estafarlas. Es lo que hizo hace algunos años Abraham Abdallah en lo que se conoció como uno de los mayores fraudes a través de la Red. Desde una biblioteca pública y con el ranking de los más ricos elaborado por Forbes pudo acceder a las cuentas bancarias de muchos de esos millonarios y apropiarse de casi 100.000 dólares. Una de sus víctimas fue la todopoderosa Oprah Winfrey.