Acompañado por integrantes de varias organizaciones, el embajador de buena voluntad para Unicef desde 2004, paseó por las calles del barrio cartagenero de La Boquilla, emblemático por la presencia de menores que a diario exponen su cuerpo al turismo sexual. Según la red de organizaciones contra la explotación sexual infantil ECPAT Colombia, esta situación afecta a al menos dos millones de personas en el mundo; y en cifras de la Fundación Renacer, unos 650 menores son víctimas de este flagelo en Cartagena.