Paola Turbay volvió para quedarse

ESPECTACULOS. Paola considera que su familia ya se sacrificó lo suficiente y no quiere quedar con el cargo de conciencia de que sus hijos no disfrutaron lo suficiente de los diciembres en familia, los alumbrados y las fiestas con los primos.

En 2007, Paola Turbay se fue para Estados Unidos y allá comenzó una carrera hecha a pulso. Actuó en producciones como Cane, Californication, The secret life of the american teenager, True Blood y Royal Pains, entre otras series que la llevaron a ser una latina reconocida en el medio del espectáculo de Hollywood. Y cuando su curva de éxitos más crecía, ella decidió hacer un alto en el camino y pensar en su familia, en sus dos hijos, Sofía y Emilio, y en su esposo, Alejandro, quienes dejaron su vida de lado en Colombia para irse a Estados Unidos a empezar desde cero.

¿Por qué ese afán de venirse para Colombia?

"Sofía cumplió 16 años y me dio un afán de que viniera a Colombia. Mis hijos nunca han vivido aquí. Vienen en diciembre pero no han tenido el día a día de cualquier colombiano, no saben lo que es guerreársela, qué es la cultura, el folclor. Entonces pienso que es importante en la formación vivir con eso. A mí me trajeron a los 11 años a Colombia y si no lo hubieran hecho yo sería muy distinta y es algo que tengo que darles a mis hijos".

¿Qué cambió en usted cuando la trajeron a vivir al país?

"El hecho de ver contraste, que hay lugares en los que la gente no vive tan bien, que hay diferencias, desigualdades, que hay ciertas situaciones que no son justas. Eso les permite a ellos valorar las cosas de una manera especial, tomar una actitud frente a la vida. El tema de la cultura me parece importantísimo".

¿Y en Estados Unidos no podían desarrollarse de esa manera?

"Yo tengo clarísimo que la vida cuando es tan perfecta y todo funciona tan bien, uno no tiene la necesidad de ser tan creativo, la necesidad de buscar cómo sobresalir. Eso pasa mucho en Estados Unidos, la calidad de vida es deliciosa y es muy rico cuando uno la sabe apreciar, pero allá son expertos en lo que hacen y les cuesta salirse de ciertos límites, para mí la creatividad es fundamental".

Sentía que privaba a sus hijos de las riquezas colombianas...

"Sí, yo no podía privarlos de eso simplemente por estar en Los Ángeles. Igual sigo viajando, presento audiciones a través de internet, hago lo posible para no salirme del mercado allá".

¿Qué le decían sus hijos?

"Sofía me decía que Los Ángeles no era un lugar para criar hijos, me decía: "Por mí, si yo tuviera la plata, viviría en Medellín". Emilio ha vivido siempre en Estados Unidos y tiene sus amigos allá. Sofía tiene más amigos en Colombia.

A lo que voy es que para mí es tan importante ser buena mamá como buena profesional. Ya ellos se sacrificaron por mí durante estos años, llegó el tiempo de ellos".

¿Le da miedo que la olviden en las producciones de Hollywood?

"Pero es que uno pone las cosas sobre la balanza y yo creo que allá manejaba muchísima culpa".

¿Le gustaría entonces trabajar en producciones colombianas?

"Quiero trabajar más allá -en Estados Unidos- que acá. Tengo unas películas colombianas que quiero hacer este año. Igual me quiero dedicar a otras cosas, aprovechar este tiempo. Arranqué clases de baile, estoy haciendo unos ejercicios que diseñaron el Circo del Sol y Reebok, clases de percusión. Es que si uno quiere, pasa bueno".

¿Cómo calificaría su experiencia televisiva en Norteamérica?

"Maravillosa, a mí me encanta trabajar allá. Haber hecho ese brinco y que le vaya bien a uno... Desde que llegué a Estados Unidos siempre he estado en algún programa de televisión. El año pasado estuve en tres y eran los más importantes: True blood, The secret life of the american teenager y Royal Pains. Entonces haber construido una hoja de vida en donde no me conocen ni saben nada del reinado. Uno llegar sin créditos y empezar a competir con mujeres que tienen carreras eternas, eso es satisfactorio".

¿Le gustaría que en Colombia no le dieran tanta importancia al título de reina?

"No, yo pienso que la gente lo hace con cariño y por razones lindas. No necesito que me reconozcan otras cosas, yo sé lo que he hecho bien y qué he hecho mal. Lo que sí me parece terrible es cuando me presentan por fuera y llega un colombiano y dice: "Ella fue segunda en Miss Universo". Y eso de pronto en Colombia, Venezuela y Ecuador sí importa ese tema, pero en el resto del mundo no".

¿Qué sintió cuando salió a la calle en Estados Unidos y la reconocieron?

"Me sentía como estrenando juguete. Me parece entretenido porque no esperaba que nadie me reconociera allá".

¿Cómo se reconoce usted misma en el hogar?

"Yo les digo a mis hijos, y a la señora que nos ayuda, que piensen en hotel y en revista, así se tiene que ver siempre mi hogar. Alejandro dice que yo soy feliz organizando armarios, soy muy meticulosa con el orden, lo que pasa es que no me gusta cocinar, pero mi marido sí es un experto en eso, yo soy la asistente de cocina solamente".

Desde adentro

La casa de la virreina

Paola describe su casa como sencilla y elegante. "Me gustan las piezas únicas, lindas, que adornan y hacen sentir especial el ambiente. Me agradan las cosas que tengan diseño, que sean de buena calidad que hacen que mi casa sea mía y de nadie más". Dice que siempre que viaja se lleva su almohada de plumas, es un pequeño capricho que le ayuda a dormir bien.