Hay canciones que a uno le hace falta cantar

ESPECTACULOS. Llegó a la hora de la verdad. Luego de tres años de haber publicado el exitoso "Cruce de Caminos", el cantautor colombiano Santiago Cruz presenta este martes su nuevo trabajo discográfico: "A quien corresponda".

Se trata de un álbum en el que vuelve a unir fuerzas con el productor español Nacho Maño para gestar un proyecto musical con once piezas en uno de los estudios más importantes de España, sin descuidar la labor artesanal, hecho a mano, que tienen las buenas canciones, aquellas que tienen alma propia.

Así es "A quien corresponda", que por fin podrán conocer y disfrutar los seguidores del artista ibaguereño, siendo su cuarto álbum y mucha tela para cortar y disfrutar.

Además de Colombia, este disco será editado en países de la región, además de Argentina, México, Puerto Rico y España.

Cuarta etapa

Luego del éxito de "Cruce de Caminos", ¿Cómo fue la creación de "A quién corresponda"?

Yo sabía que, como en los bolos, la moñona no tiene sentido si no sigues con un buen juego. El asunto era no dejarse ganar por la presión. Al contrario, inspirarme en ella. También, que durante el proceso de "Cruce de Caminos" seguí escribiendo, tanto, que cuando empezamos con este nuevo álbum ya tenía 18 canciones escritas.

Es fundamental seguir siempre en el oficio del compositor. De hecho, en las últimas semanas he escrito dos canciones más, lo que es clave para que esa presión no te alcance.

Ese oficio de compositor cambió de lugar...

Claro, porque antes no había este éxito comercial que logramos. Mi única tarea era escribir, pero ahora la cosa cambió y hay que escribir entre presentaciones, aviones y hoteles, con guitarra y grabando en el teléfono. Las cosas van cambiando y a la vez van alimentando el oficio de escribir.

De nuevo con Nacho Maño...

Era claro que él volvería a ser el productor del disco, porque hay una comunión con Nacho más allá de lo personal. Encontrar esa química no es frecuente y cuando se encuentra no se deja de lado. Para mí, el hecho de sólo hacer los discos con él es la recompensa, más allá de lo que venga o se genere más adelante con el álbum.

Crecer como artista de la mano de un gran productor, y que esto genere un gran contacto con el público es el ideal.

¿Qué le pidió a Nacho a la hora de comenzar la producción de este álbum?

Con Nacho hablamos muy poco porque nos entendemos tanto que no lo necesitamos. En este caso, fueron parámetros generales, como presentarle a mi banda, que sepa lo que quiero, con mucha crudeza y realismo, no más. De ahí en adelante fue mandar las maquetas de las canciones y ver, con mucho orgullo, que respetó mucho de mis ideas iniciales, donde todas las formas se respetaron.

En "A quien corresponda", ¿algunas licencias como artista siendo su cuarto álbum?

Hay canciones que a uno le hace falta cantar, así como situaciones que hacen falta narrar y retratar, al igual que ritmos que uno se atreve más en explorar, gracias a un trabajo que cambió mi carrera como lo fue "Cruce de caminos", lo que le da el coraje de avanzar un poco más, en una retroalimentación permanente, arriesgándote con algo más de seguridad.

¿Riesgos desde la composición?

Desde la misma composición. Yo siento que es un disco en el que estoy más asentado como compositor, donde no se presentó ninguna edición en las canciones y eso se siente.

Entre esos riesgos, "Hijos del calvario", una canción muy social...

Si, es un tema que viene desde la composición de "Cruce de Caminos" y que sentimos que no era el momento. A veces uno duda mucho de cómo enfrentar la realidad de un país como en nuestro, que no da tregua, y a mí nunca me han gustado ni los lugares comunes ni los panfletos, pero como artista siempre se siente la necesidad de retratar un poco lo que ve, contando lo que siente, y ahí está mi visión en esta canción.

Todos vivimos echándoles la culpa a los otros, pero muy pocos decimos "también es culpa mía", y esta canción los involucra a todos, donde todos tenemos nuestro grado de responsabilidad y todos tenemos nuestra posibilidad de cambiar las cosas.

Sin presiones

Como cantautor, ¿siente presión al tener tantas canciones para un álbum y no poder incluirlas todas?

Me libero completamente de ellas, no tengo apego alguno a las canciones. Una vez seleccionadas las que van en el disco, me separo de ellas. Hay canciones que se extrañan, como "10 mil batallas", que salió en el DVD y ahora en este "Hijos del calvario". Seguramente uno se seguirá alimentando de alguna cosa de ahí, pero no es una camisa de fuerza.

Al ser muy poco objetivo con su propia obra, ahí entra la mano del productor para que dé una mirada distinta. Además, como me gusta tanto el concepto del álbum, me encanta escribir para ese álbum y no hacer una colcha de retazos con lo que ha ido pasando.

Antonio Carmona, invitado pero no como cantaor...

Él viene de una dinastía siendo el mejor cajón flamenco que tiene España. La vida y la música me han permitido acercarme a un artista que admiro mucho y verlo llegar con su cajón para aportarle a ella, entendiéndola y demás. Fue uno de los grandes lujos artísticos que me he dado en la vida.

¿Listo para llevar el disco a los escenarios?

Están felices los miembros de la banda porque ya querían tener más material para tocar en vivo. Ha sido muy especial lo que hemos ido armando con la banda, con mucho respeto con ellos, con unas ganas enormes de tocarlo y defenderlo, porque está hecho para eso, para el escenario.

Todo esto lo permitió la cantidad de conciertos que logramos con "Cruce de caminos" y ahora arrancaremos esta nueva etapa en los escenarios.