"Realities":Una realidad que conecta

ESPECTACULOS. Sin importar si la prueba es de talento o un desafío de territorialidad; si hay un cara a cara o un juicio de salvación, al margen de qué tipo de prueba sea, año tras año los colombianos siguen conectados a los amados y odiados 'realities'.

Hay quienes los consideran el más claro síntoma de decadencia de nuestro tiempo, y otros que reconocen su poder para imponer modelos y ampliar la tolerancia hacia formas alternativas de ver la vida, las relaciones de pareja, la sexualidad y, de paso, gozar de una pelea escandalosa con la única finalidad de olvidar los problemas propios.

Aquí, las dos caras de una misma moneda: la de los 'realities'. Un formato que ha sido usado para los más insulsos fines, pero que no obstante llegó para quedarse.

Experimento psicológico

Aníbal Fernández: fotógrafo profesional, con 24 años de experiencia. Desde hace 12 años es productor, realizador y director de documentales y espacios de entretenimiento. Ha trabajado para Infinito, Promofilms, Endemol, Nat Geo y Discovery. Ha hecho realities como 'Expedición Robinson'. En Colombia ha manejado 'Caza millones' y 'Yo me llamo'.

El formato del 'reality' y los programas concurso se mantienen porque son formatos aspiracionales, donde la gente se ve representada en la pantalla: en los de concurso de la tarde no se requiere de intelecto para jugar; y en otros de tipo Desafío, además de ver reflejada su región hay que tomar partido. Y en los de talento cualquier persona puede ser jurado desde su casa.

Sin ser sociólogo o antropólogo creo que la televisión en Colombia está pasando por un proceso de cambio generacional, aspiracional y tecnológico. Hoy se discute en directo lo que está pasando en la pantalla y el televidente dejará de ser un simple espectador. Además son programas en los que, no importa en qué momento el televidente se conecte, es fácil entender.

Sobre los participantes, no creo que entre más drama personal sean más interesantes. Hemos visto casos de personas que, con necesidades, nunca llegan a la final. Colombia ya entendió cómo es el proceso de juego de los participantes en un 'reality', sobre todo en los de talento: cuando un participante embandera su problema personal y deja de lado el talento, eso el país lo cobra porque ya es un jurado.

En otros, donde hay competencias y donde casi todo está grabado, la gente busca al mejor sin hacer referencia a un problema familiar o personal.

No son programas guionizados ni con participantes previamente escogidos. En un 'reality' es casi imposible.

Los 'realities' no son vitrina para la agresión, son un experimento psicológico impresionante, es como si le pusieras a cualquier persona una cámara secreta, observaras sus movimientos y su manera de pensar ante situaciones extremas de la vida real.

Aspectos como los conflictos surgen de manera natural, no se puede manipular a un participante, y cuando eso sucede uno como productor sufre cuando las cosas suben de tono.

Todos somos ambiciosos y queremos vivir de lo que nos gusta hacer y creo que si la persona puede confiar en sus capacidades, eso se llama darse la oportunidad y no es ambición.

Un 'reality' es una expresión sociológica y antropológica que se tiene para estudiar los comportamientos de una sociedad. Ahí es donde el concursante muestra su personalidad real.

Más astucia que inteligencia

Lisandro Penagos: comunicador social de la Universidad Autónoma de Occidente. Está finalizando una maestría en literatura colombiana y latinoamericana en Univalle. Durante 15 años dirigió programas de corte informativo en Telepacífico. Es docente de tiempo completo de la Autónoma en el área de periodismo en televisión, de la Facultad de Comunicación Social.

La razón para que un formato como el de los 'realities' y los programas concurso se mantenga, no sólo en Colombia sino en todo el mundo, obedece al morbo que sugiere ver sufrir al otro "en directo". Los 'realities' para nada son reales pero venden la sensación de realidad. Hay gente que sufre, que se cae, que lucha, que pelea, que se embarra, que se lesiona y aunque eso tiene la intención de mostrarse como real, todo está guionizado y los personajes están escogidos. Por su alta sintonía no van desaparecer pronto de nuestra televisión, pues además son un formato que económicamente es rentable.

Los 'realities' han llevado a que la gente sienta placer de ver que alguien lucha, concursa y mucho más si ese alguien es una figura o un ídolo. Además, brindan la idea de poder visibilizar a otros como un bailarín, un cerrajero, un mecánico o una profesora porque el 'reality' da la posibilidad de ser alguien a través de la Tv.

Estos espacios nos muestran todo lo que el ser humano llega a ser, puede hacer y hace por plata. Es incitar y concitar a una persona a que haga muchas cosas para ser el primero y ganar. Vivimos en la sociedad de la competencia y de la comparación, y donde es más importante tener que ser, entonces los 'realities' encajan perfecto. Los premios son jugosos y llevan hasta el extremo a las personas.

Respecto a los participantes, está comprobado que aquellos que más lloran, hacen parte de la estrategia y puede funcionar en aras de ganar rating. Además, en estos programas no se evalúa tanto la calidad interpretativa, actoral, ni técnica, hay una cantidad de intrigas con amenazados y salvados, para el final ganar unos personajes que no trascienden. Esto es brindar un espectáculo a través de la T.v.

El 'reality' es un formato de los grandes canales porque su inversión trasciende mucho el premio, ahora, la inversión es grande así como las ganancias, en últimas, lo más barato es el premio.

Estos espacios se han convertido en un cásting público. Y ahí es donde entran a jugar el morbo, la exposición mediática y se ponen de relieve nuestras debilidades y se realzan nuestras fortalezas.

Los 'realities' podrían ser un espejo del ser humano y depende de que se ponga frente a ese espejo y si lo que se le pone es banalidad, si lo que estamos buscando es belleza por encima de inteligencia, puede ser un espejo. Hoy la inteligencia no premia; el 'reality' premia la astucia, la belleza y todo lo que no perdura.