Investigación y desarrollo desde la semilla

ESPECTACULOS. Para José Miguel Garzón es claro que su robot recolector de basuras tiene un cerebro que capta la información de su entorno para saber cómo moverse por la zona en la cual realiza su tarea medioambiental.

Así describe su invento este joven científico, especialista en mecatrónica y estudiante de grado 11, quien a sus escasos 17 años emplea la investigación y el conocimiento como una herramienta para solucionar los problemas de su colegio, la Institución Educativa Federico Ozanam de Medellín.

"Las basuras presentan grandes dificultades en el ambiente escolar. Aparte de generar focos de infección, es poco estético ver el colegio lleno de éstas", dice José Miguel, quien por estos días participa en la II Feria Nacional Infantil y Juvenil de Ciencia, Tecnología e Innovación, que se desarrolla en Bogotá.

Junto al pequeño investigador, otros estudiantes de primaria y bachillerato de colegios de todo el país hacen parte de este evento organizado por Colciencias, con el apoyo del sector privado, para cultivar talentos científicos, tecnológicos y productivos desde temprana edad.

"Lo que se busca es que el conocimiento científico se encuentre con el conocimiento escolar, que lo movilice y lo ayude a transformar", explica María Helena Manjarrés, coordinadora nacional del programa Ondas de Colciencias, que organiza la Feria.

Agrega Manjarrés que estos encuentros científicos escolares, en donde participan propuestas relacionadas con el desarrollo de todas las regiones del país, podrían replicar lo que ha sucedido en algunos países asiáticos donde la creatividad y el espíritu investigativo de los más jóvenes han contribuido con el desarrollo de sus naciones, transformando "una economía fundada en las materias primas, en una economía de la innovación".

Ese espíritu científico y preocupación por el desarrollo es el motor del semillero de investigación 'Los bienpensantes' de Anserma, Caldas. Un grupo de 150 estudiantes de la Escuela Normal Superior Rebeca Sierra Cardona, quienes hoy en día lideran un proyecto de recuperación y protección de la quebrada Cauya, afluente del río Risaralda que abastece el acueducto municipal.

Cuenta Ana Belén Giraldo, investigadora de grado 11 del semillero, que las labores de reforestación en la zona con plantas nativas de la región, el apadrinamiento de árboles y las jornadas de limpieza en la quebrada han llevado a que los vecinos de esta fuente hídrica también comiencen a tomar acciones para su cuidado.

"Esperamos que al finalizar el próximo año se hayan instalado dos plantas de tratamiento en la quebrada. Una en el nacimiento antes de que las aguas negras lleguen a ella y otra antes de finalizar su recorrido", dice Ana, quien a la vez explica que en la Alcaldía su proyecto ya está en estudio y cuenta con el visto bueno del mandatario municipal.

Es así como junto a estos proyectos investigativos, otros tantos de Antioquia, Córdoba, Atlántico, Boyacá, Cundinamarca e incluso delegaciones de Argentina, Uruguay y Perú estarán en exposición hasta este 16 de junio en Maloka Centro Interactivo.

Propuestas de robótica, medio ambiente, biotecnología, neurociencias y alimentación, entre otros, hacen de esta Feria que en su segunda versión convoca a cerca de 40 jóvenes científicos y docentes investigadores. Ellos son seleccionados en una convocatoria nacional a la cual, según María Helena Manjarrés se inscriben anualmente un promedio de un millón de estudiantes y 22 mil maestros de los 32 departamentos colombianos.

Se trata entonces de un semillero de talentos donde la investigación es el motor del desarrollo del país y la herramienta para ayudar a las comunidades que lo necesitan. Así lo piensa Lina Paola Quintero, quien luego de hacer parte del programa Ondas de Colciencias durante cinco años escolares, decidió estudiar medicina y ahora en su vida universitaria lidera dos semilleros de neurociencias, disciplina en la cual quiere hacer un doctorado.

"La mayoría de médicos hacen su práctica diaria en un consultorio, pero lo que yo quiero es ayudar a la comunidad desde la investigación. Uno a veces puede tener un impacto más grande como investigador que cuando ve a dos o tres pacientes a diario", concluye Lina Paola.