Foto: Daniela León

Foto: Daniela León

En retrospectiva, podemos decir que nuestra experiencia en Lollapalooza fue súper importante. Teníamos hartas expectativas porque nunca habíamos participado en un festival tan grande. Además, sabíamos que para nuestra carrera significaba un salto muy importante, que nos iba a ver mucha gente especialmente mucha gente extranjera. Había muchos colombianos, peruanos, brasileños y argentinos en el público en ese momento. Y la Cúpula, donde tocamos, estaba repleta. Hubo mucha gente que no nos pudo ver porque se quedó afuera. Fue bakán y yo creo que igual hay como un antes y un después de esa presentación.

Antes del festival, empezaron a circular carteles falsos donde estábamos metidos nosotros y era raro, porque hablabas con otras bandas y todos se pasaban el rollo de ‘Ah, nos podrían invitar’. Pero yo no cachaba y en verdad me enteré que estábamos oficialmente en el line up la noche anterior. Fue muy sorpresivo.Ese día, el primero de Lollapalooza, me levanté como a las 6am, y me di cuenta de que la noche anterior había perdido el computador donde teníamos todas las bases con que teníamos que tocar. No teníamos plan B. Fue el tremendo condoro y casi me pegan. En la mañana, cuando fuimos a buscar los instrumentos, empezamos a recorrer todos los lugares donde habíamos estado la noche anterior y terminamos en una Copec. Ahí lo encontré, me lo habían guardado. Lo había dejado ahí tirado y no me di cuenta. Fue horrible. Y las señoras de la Copec se burlaban de mí y yo me sentía muy agradecido, no lo podía creer.Después de eso, todo funcionó súper bien, especialmente la organización. Llegamos allá tipo 7:30am, muy temprano y encontramos todo montado, por lo que pudimos probar sonido con tiempo y súper tranquilos. Fue una súper buena experiencia y al final, a pesar del computador, todo funcionó todo como reloj.