Cómo es el circuito de lujo en Mar del Plata

Una de las principales características de Mar del Plata es su versatilidad. Como clásico destino de veraneo, la ciudad logró generar diferentes circuitos ajustados a cada una de las necesidades. Así es como en una misma ciudad se pueden encontrar ofertas para la gente que sale de vacaciones con la plata justa y para aquellos que quieren disfrutar de unos días cinco estrellas.

Para los interesados, y por qué no los curiosos también, se puede delinear un circuito de lujo en La Feliz.

Hoteles boutique

Para acceder a un hospedaje de primer nivel, sin caer en los hoteles cinco estrellas de la ciudad, como el Sheraton , el Costa Galana o el Hermitage, hay un crecimiento de los hoteles boutique.

El Sainte Jeanne es uno de los más exclusivos y marca tendencia en esta ciudad balnearia.

Ubicado sobre la calle Güemes, el centro comercial más distinguido de la ciudad, es una de las últimas adquisiciones al circuito premium de la ciudad y ofrece un cuidado personalizado y de primer nivel a sus pasajeros.

El hotel cuenta sólo con 27 habitaciones, con diferentes estilos (algunos más modernos y otros clásicos), pileta cubierta, spa, habitaciones equipadas con la última tecnología y con un restaurante 5 estrellas abierto al público. La noche ronda los 1300 pesos.

Tisiano

Es una de las primeras propuestas gastronómicas para comer pastas en Mar del Plata. Con un ambiente moderno enmarcado de una antigua casona de dos plantas, se presenta como un lugar ideal para tener cenas íntimas. La especialidad de este rincón premium de Mar del Plata son las pastas caseras y la pizza al horno de barro. La carta de vinos presenta una variedad ajustada a todos los gustos. Además, Tisiano se encuentra a metros de la zona comercial de la calle Güemes, una de las más pujantes de la ciudad balnearia. El precio promedio de una cena ronda los 120 pesos por persona.

Marayui

Foto: Guadalupe Aizaga

El concepto de Country Club llegó a Mar del Plata de la mano de este emprendimiento inmobiliario premium. Marayuí se encuentra a unos 20 minutos de la ciudad, en la localidad de Chapadmalal, y es uno de los destinos más exclusivos para los amantes del golf y de la vida al aire libre.

El punto más destacado de este emprendimiento es el Club House, una construcción en piedra única que data de mediados del siglo XX, y que a la vez hace de hostería, con diez habitaciones y restaurante. Esta imponente obra se encuentra en la cabecera de la cancha de golf, uno de los servicios más requeridos de Marayuí. El complejo también cuenta con una serie de dormies (apart hoteles para familias) y con canchas de tenis.

A diferencia de lo que puede parecer, los precios son muy variados y dependen de las diferentes habitaciones que se quiera alquilar. Si bien es abierto al público, la selección de los huéspedes es cuidada y hay que hacer reservaciones con anticipación. Las tarifas son comunicadas a los interesados al momento de consultar.

El anticuario

Foto: LA NACION / Guadalupe Aizaga

Es uno de los restaurantes predilectos de todos aquellos que gustan de pasar una velada tranquila. Ubicado en el exclusivo barrio Los Troncos, este pequeño restaurante contiene una carta gourmet compuesta por platos de cocina mediterránea, especializada en pescados y mariscos, y una amplísima carta de vinos de primer nivel.

Por casi 10 años, este pequeño reducto se convirtió en uno de los lugares más elegidos por los comensales ABC1 que visitan Mar del Plata. El anticuario cuenta sólo con 70 cubiertos, una barra bien equipada y un salón privado para 10 personas, retirado del público. El acogedor salón y la cálida atención lo hacen uno de los destinos obligados en Mar del Plata. El gasto por persona puede rondar los 200 pesos.

Estancia Santa Isabel

Foto: Guadalupe Aizaga

Este paraje se encuentra a 20 minutos de Mar del Plata, más precisamente en la zona de Chapadmalal, y es un oasis en el medio del campo. Construida a mediados del siglo XIX, la estancia se convirtió en un lugar dedicado a atender grupos empresariales o de trabajo. La estancia es una obra de arte que se abre a la contemplación de la naturaleza en su máximo esplendor.

Santa Isabel abre sus puertas a grupos desde 15 personas que quieran disfrutar de un día diferente en la costa argentina. Los servicios que presta se adecuan a los requerimientos de los visitantes. Los precios por grupo varían según la cantidad de personas y los requerimientos.

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