Cuando se repasan películas de terror, esta adaptación de Stephen King es injustamente olvidada, pero sus fans saben que tiene secuencias que son auténtico oro. Nos quedamos con la impactante muerte de Gage, el niño de la familia protagonista, atropellado por un camión. Aunque es peor lo que sigue: sus padres le entierran en un cementerio de mascotas y el niño vuelve a la vida, aunque muy, muy cambiado.